Por siempre Bond

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John Constantine
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Reportaje james bond

el Vie 8 Ago - 11:32
Es que me he encontrado con este reportaje..

http://www.diariodevenusville.com/?q=James-Bond-reportaje-actores-007


De entre toda la amalgama de factores que pueden explicar la longevidad de este personaje (las modas cambian, pero Bond permanece), el más delicado y determinante ha sido siempre la elección de los actores destinados a darle vida. Y de eso es de lo que nos vamos a ocupar a continuación, de analizar brevemente lo que cada actor ha aportado a la creación de la leyenda Bond. Por motivos de espacio nos centraremos exclusivamente en los seis James Bond “oficiales”. Eso, aunque no lo parezca, deja fuera a un buen puñado de actores, desde el Barry Nelson que a mediados de los 50 encarnó al personaje en televisión, hasta todos los actores que interpretaron a los siete James Bond diferentes que aparecían en la adaptación de Casino Royale de 1967 en clave paródica (David Niven, Peter Sellers, Woody Allen, Terence Cooper… incluso salía una foca que también se llamaba James Bond).

JAMES_BOND_reportaje_1
Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y Daniel Craig


Sean Connery (1962-1971)
El mejor, claro. Aunque sólo sea porque modeló al personaje, y porque es con quien se compara a cualquier otro actor que toma el testigo (en las sesiones de casting para elegir a cada nuevo Bond, a todos los aspirantes se les exige interpretar una escena concreta de Desde Rusia con amor). En su favor, además de un físico perfecto para el papel y un carisma magnético ante la cámara, tiene el haber protagonizado las películas más completas de la saga: Dr. No, Goldfinger, Desde Rusia con amor, Diamantes para la eternidad...
El Bond de Connery es un hijoputa de la vieja escuela, cínico, machista (aunque de hecho desprecia a todo el mundo, no sólo a las mujeres), socarrón (esa media sonrisilla mientras machaca al malo de turno es impagable), absolutamente seguro de sí mismo (nunca planea nada, es un improvisador nato), manipulador (se toma cualquier relación como algo superficial y necesario para lograr sus fines) y despiadado como una máquina (cuando aprieta los dientes y pone su cara de asesino, sabes que va a morir alguien). Y lo mejor es que el actor escocés interpreta todo esto con absoluta naturalidad, como si lo hubiese hecho toda la vida. El mismo Ian Fleming, que al principio se mostró escéptico sobre la elección de Sean Connery (él habría preferido a una estrella asentada, como James Mason o Cary Grant), acabó rindiéndose ante su talento tras ver 007 contra el Dr. No, hasta el punto de añadir cierto trasfondo escocés a James Bond en las novelas posteriores, para hacer que se pareciese más a Connery.



George Lazenby (1969)
Con una sola película en su haber (007: Al servicio secreto de su majestad), la aportación de Lazenby al personaje puede resumirse en una sola palabra: cero. No es que Lazenby estuviera mal como James Bond, es que fue un James Bond absolutamente desapercibido. A diferencia de Connery, el Bond de Lazenby no parece pasarlo demasiado bien con su estilo de vida. Vale que la suya sea una película más oscura y dramática que las demás (Bond se casa, y los malos le matan a la mujer), pero al eliminar cualquier atisbo de sentido del humor, Lazenby convirtió a James Bond en un personaje antipático y hostil para el público (al fin y al cabo, si a Bond le quitas la ironía, todo lo que te queda es un tío borde con esmoquin).
Lazenby desaprovechó la ocasión brindada, no ya por el papel, sino por un guión portentoso (de haberla interpretado Connery, posiblemente estaríamos hablando de la mejor película de la serie). Ya durante el rodaje hubo mala conexión entre Lazenby y el resto del equipo (básicamente, se peleó con todo el mundo), y tras el estreno, el actor rechazó un contrato por otras siete películas siguiendo el consejo de su mánager, que creía que 007 era un personaje trasnochado (sí, toda una lumbrera el tío). Como curiosidad, decir que desde entonces en Hollywood se acuñó el término de “Factor Lazenby”, para referirse a aquellos actores que vienen del anonimato y que, tras un breve y único momento de gloria, vuelven a caer en el ostracismo más absoluto.

JAMES_BOND_reportaje_3
George Lazenby, el James Bond antipático


Roger Moore (1973-1985)
La gente lo recuerda como un Bond más bien ñoño, una mera prolongación de su papel en la serie de TV El santo, pero lo cierto es que Moore se hizo cargo del personaje en un momento bastante tenso para la franquicia. Connery lo había dejado para no volver, y entre sus sustitutos sonaban nombres tan inapropiados como Burt Reynolds o Robert Wagner, así que podemos ver a Roger Moore como la menos mala de las opciones disponibles.
Moore, sabiendo que no podía competir con la mala leche ni la potencia física de Connery, acabó por modernizar al personaje por la vía del humor. Sus películas tienen tanto de cine de acción como de comedia estilo La pantera rosa (recordémosle en Octopussy vestido de payaso, o saliendo de un submarino con forma de cocodrilo). Más que de agente secreto de élite, Moore tiene pinta de canalla y de ligón madurete de discoteca de la Costa Brava. Atrás quedaron también la sofisticación y la tórrida sexualidad de Connery (Moore es incapaz de excitar la líbido ni a las cabras), pero lo que tenemos a cambio es un Bond más cercano, que conectó de maravilla con el público infantil (y por tanto, logró taquillazos incluso superiores a los de Connery).
Moore se benefició de una serie de películas tremendamente espectaculares (La espía que me amó, Moonraker, Sólo para sus ojos…), y quizás su mayor pecado fuese caer en el ridículo y dinamitar toda la lógica temporal del personaje al rozar la tercera edad (57 añazos) en Panorama para matar.



Timothy Dalton (1987-1989)
Timothy Dalton ya había sido propuesto para el papel de Bond en varias ocasiones: en 1968 (sí amigos, con apenas 25 años; en esa ocasión el elegido fue finalmente Lazenby), y de nuevo en los 70 y los 80 (para sustituir a un Roger Moore que prácticamente suplicaba la jubilación). Dalton siempre había rechazado la oferta, argumentando que no le gustaba el giro excesivamente humorístico que estaba tomando la serie. Por fin, a finales de los ochenta los Broccoli accedieron a sus demandas y le prometieron libertad creativa para componer el personaje a su manera, si aceptaba interpretarlo en 007: Alta tensión.
Los entendidos en la obra de Ian Fleming aseguran que, físicamente, Timothy Dalton es el actor más parecido al James Bond de las novelas. Por desgracia, si en el plano físico la elección funciona, no ocurre lo mismo en cuanto a otros aspectos igualmente relevantes, como el carisma o la personalidad. Dalton intentó aportar más realismo y seriedad al personaje, pero el resultado fue un Bond tieso como un palo y aún más asexuado que Roger Moore. El Bond de Timothy Dalton parece un hombre débil, demasiado blando para ser eficiente en su trabajo. Y eso se transmite a la pantalla.
Dalton, con su formación en el teatro clásico, nunca se acabó de ver cómodo en la piel de un agente doble cero que se pasa el día protagonizando delirantes escenas de acción (por ejemplo, deslizándose por una pendiente nevada metido dentro de una funda de violonchelo), y follándose a toda fémina en bikini que se le ponga a tiro. Curiosamente, lo que más crujía en ese contexto era la taciturna interpretación de Timothy Dalton, que ponía cara de no creerse lo que le estaba pasando, y acababa adoptando una actitud similar a la de John Cleese en los gags de Monty Python: “dignidad ante todo”.



Pierce Brosnan (1995-2002)
Lo que no habían logrado del todo Lazenby, Moore ni Dalton (demostrando que Bond no es precisamente un personaje fácil de asimilar) lo consiguió Pierce Brosnan antes incluso de hacerse con el papel. Ya cuando interpretaba al televisivo Remington Steele, todo el mundo tenía claro que Brosnan ERA James Bond. Con su porte, su elegancia y su justa mezcla de humor y mala baba, el chico parecía haber nacido para pedir martinis mezclados pero no agitados, conducir tanques vestido de esmoquin, y arquear una ceja mientras suelta frases lapidarias como “no puede uno estar siempre templando gaitas” (en El mundo no es suficiente, tras ver a un gaitero escocés usar su instrumento como lanzallamas). Así que sólo era cuestión de tiempo que los apellidos Bond y Brosnan acabasen coincidiendo en el cartel de una misma película.
Brosnan tiene el mérito de haber sabido hibridar con acierto lo mejor de todos los Bonds anteriores: la crueldad y sex-appeal de Connery, la ligereza y simpatía de Moore, y la complejidad emocional que tanto Lazenby como Dalton habían querido imprimir al personaje (sin conseguirlo). Brosnan demostró al mundo que un Bond más moderno (menos facha y pétreo, más preocupado por las consecuencias de sus actos) era posible. A ello colaboró la inteligente decisión de convertir a M, su superior directa, en una mujer de carácter, interpretada con convicción por Judi Dench.
Este lustre al personaje de Bond, que brilló con fuerza en GoldenEye, se fue apagando no obstante en las posteriores películas (la verdad es que a Brosnan le ha tocado lidiar con algunos de los peores guiones de la serie), en las que el agente 007 se apayasó de nuevo hasta volver a los tiempos de Roger Moore, y acabó pareciendo una especie de Arturo Fernández con pistola.


Daniel Craig (2006-?)
Y llegamos a la última encarnación del super-agente por excelencia. Aunque algunos defendimos a Craig desde el primer día en que su nombre sonó en las quinielas para sustituir a Pierce Brosnan, hay que reconocer que el regomello era bastante generalizado entre la comunidad bondiana: un 007 bajito, rubio, sin glamour, y con un físico que parecía haber sido esculpido en un ring de boxeo, presagiaba una transición difícil de tragar. Y sin embargo, funciona. De hecho, visto lo visto probablemente Daniel Craig sea el mejor 007 desde Connery. Aporta al personaje la credibilidad que nunca había tenido (por primera vez lo vemos como algo más que un mero cartoon), y una intensidad que duele. Nadie, ni siquiera Connery, había creído tanto en el personaje como lo hace Daniel Craig. Es un Bond despiadado pero vulnerable, que a veces se equivoca y pierde el control (tiene más cara de loco que todos los demás 007 juntos). Es un Bond, también, que a pesar de su seriedad de funeral no renuncia al cinismo, y sabe cuándo toca hacer un chiste o lanzar una puya (cuando le preguntan si quiere el martini agitado o removido y contesta “¿Tengo cara de que me importe?”). No es de piedra, y no es un payaso.
De todas formas, cabe tomarse con algunos reparos a este nuevo Bond. Porque en Casino Royale el personaje se situaba en el límite de ruptura con lo que, durante más de cuarenta años, había sido su patrón básico. Es de esperar que, a medida que el personaje madure película a película, vaya perdiendo parte de su actual tosquedad y gane algunos de los atributos del Bond de siempre, como la sofisticación, la ironía y la confianza en sí mismo (que empiece a disfrutar con su trabajo, vaya).
Al fin y al cabo Bond es un arquetipo, no un modelo de conducta, y de la misma forma que no aceptaríamos que Batman empezase a leerles sus derechos a los maleantes en vez de darles una somanta de palos, cuesta aceptar que de repente Bond empiece a ser tan políticamente correcto (no fuma, trata a las mujeres de igual a igual, su relación con M es casi materno-filial…). Ya se sabe que, en estos tiempos, eso es lo que hay (ahora mismo, hasta para matar al más rastrero de los supervillanos hacen falta justificaciones), pero esperemos que en su actual proceso de reciclaje Bond no acabe por parecerse demasiado a otros espías post-modernos como Jason Bourne, Ethan Hunt o el Jack Bauer de 24. Más que nada porque no está muy claro que la imitación de esos modelos sea la dirección que debe seguir un personaje que, hasta ahora, siempre había sido marco de referencia para los demás (y no al revés).
Y es que no estamos hablando de cualquier cosa, queridos. Estamos hablando, ya lo he dicho al empezar este artículo, del mayor héroe de acción de la historia del cine./>
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Re: Reportaje james bond

el Vie 8 Ago - 23:11
Interesante.


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Re: Reportaje james bond

el Sáb 9 Ago - 15:24
No es un reportaje, sino un ensayo que cualquiera de nostros podría hacer teniendo en cuenta sus gustos personales
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Re: Reportaje james bond

el Sáb 9 Ago - 18:44
Ciertos párrafos son realmente "asumibles" por cualquier fan,que no fanático,de James Bond.


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Re: Reportaje james bond

el Mar 19 Ago - 12:18
diferencia puede ser que un fanatico no es objetivo?
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Re: Reportaje james bond

el Mar 19 Ago - 18:45
edubond escribió:diferencia puede ser que un fanatico no es objetivo?

Es una de sus cualidades básicas,si.


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Re: Reportaje james bond

el Miér 20 Ago - 10:09
edubond escribió:diferencia puede ser que un fanatico no es objetivo?

Un fanatico no es objetivo para nada. Un fan es objetivo o eso intenta la mayoria de las veces.
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Re: Reportaje james bond

el Sáb 23 Ago - 9:48
vale. me queda claro...
entonces yo reconozco que pasé con Craig en su eta de bond de fan a fanático y vuelvo a fan

pd. fan = fun = divertido
(chiste malo)
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Re: Reportaje james bond

el Sáb 23 Ago - 10:50
max escribió:
edubond escribió:diferencia puede ser que un fanatico no es objetivo?

Un fanatico no es objetivo para nada. Un fan es objetivo o eso intenta la mayoria de las veces.

Bueno, Max, la palabra fan es una abreviatura de fanatic... No creo que ningún fan sea totalmente objetivo, es como en el amor, que la persona amada te parece perfecta, con la diferencia de que la convivencia y el tiempo hacer romper ese mito, mientras que el idolo está ahí tal y como tu quieres que sea...

De ahí el estado de shock en que han caído algunos bondianos ante el actual bondcraig...
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Re: Reportaje james bond

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